Hebras del alba

sábado, 5 de marzo de 2016

Vistes de colores tu diario vivir
intentando caminar sin tocar el piso.
No recuerdas la última vez
en que tus pies tocaron tierra,
 besaron agua y acariciaron
las hojas caídas del mañana

Podrías añorar la libertad del soñar real,
sin embargo, tu cuerpo sigue
en la nube estática del pasado
que te ata sin respirar.

Es una obsesión por mantener
el fuego caliente en tu pecho
y dejar que ardan silenciosas
las cartas que pretendiste ignorar.

Abrazas tus piernas intentando
hallar el último suspiro de tu falda
con hebras del alba asomado en la esperanza,
y tu mano temblorosa de alzarse.

Abres los ojos después del eterno
pesar en tus hombros
para sentir la luz brillar.
Y te das cuenta que el trance
era temor vestido del falaz
rincón que te observó callado.

La tierra húmeda sabe a flores en tus pies,
el agua huele a tu cabello libre al soplar
del viento y el aire se siente
como si la luna te susurrara su esperar.

+.+
Las lágrimas caen como cristales por tu joyero heredado de antaño.
Perecer en la tristeza, mas no perder el milímetro de luz que se divisa a kilómetros.
Eres esclavo de tus angustias, buen trabajador para percibir el céntimo de pan.
Las mañanas son el frío que cala cada capa con la que te cubres sobre tu cama
y tu despertador la lluvia contra la ventana.

+.+

Resiliente.

viernes, 19 de febrero de 2016

Somos capaces de devolver una sonrisa
en el momento más triste y oscuro.
Esa luz que entregamos
pese al dolor que cargamos y camuflamos
entre la aglomeración densa de seres
producto de la inerte cotidianidad.
Su caminar repetido
y ese paso sin sentido
entre fangos generados
por el trabajo constante.
Cargamos la cruz constante
el problema que no es problema 
si no tiene solución.
La solución que no es más
que el sacrificio impensado
frustrante  e hilarante.
Somos capaces de devolver una sonrisa
en el momento más triste y oscuro.
+.+

La caricia del ayer.

Distancia no es el significado obvio en kilómetros
sino su viaje es más extenso de lo interpretado.
Una mirada vacía, un todo de voz seco
que solo se aleja de nuestros corazones
incapacitanto la penetración del calor fraternal
que un día se entregó sin juzgar al otro.

Permanece la desconfianza que jamás se pensó quebrar
ese aroma de las flores frescas en mi mesa
y tu sonrisa aventurera.
Son recuerdos que jamás olvidaré
la caricia del ayer.

Dame de tu música una vez más
quiero que bailemos nuestras canciones en el aire
que seamos una flor de loto en el espacio
de nuestra historia inmarcesible.

+.+


 
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