Callaré esos labios incómodos para poner sobre ellos
los mios y que esa conversación tan congelada
pase sólo a ser un segundo que se quedó atrás.
Mirarás mis ojos como si no existiesen otros,
observaré los tuyos olvidando miradas antes ya vistas.
Acariciaré tu mejilla y me sonreirás como si me obsequiases
tu felicidad en forma de agradecimiento por llegar a tu vida.
Nos prometeremos amor como si no hubiese mañana,
dejando de lado el que algún día puede que lo nuestro
ya no exista, y nos sentaremos para ver la luna
mientras silencia tus inquietudes.
Sentirás mi piel desnuda sobre la tuya y me refugiarás
en ti, como queriendo protegerme del tiempo
que pasará por sobre nuestra danza de pasiones.
Dormiremos juntos y al amanecer despertaré en tu abrazo.

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