Ya no observo ese girasol como solía hacerlo, la luna está más bella que nunca y mis pies descalzos sobre la arena y mientras siento cada grano que cubre el paisaje, suaves brisas acarician mi rostro. El agua roza lentamente mi piel y entre tanto cierro mis ojos para percibir inconcebibles sensaciones.Tus manos rodean mi cintura abrazando el color de la reciprocidad. Eres mi luna al dormir y mi sol al despertar. Como si nada más que nuestra naturaleza entrelazada existiera, nuestros cuerpos encontrados se hacen uno y nada más.
Bésame entre sonrisas hasta el alba de un nuevo despertar.
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