Caminaba por última vez en el día, sentía que realmente no me quedaba más que hacer como si mi vida fuera a acabar. Olí las orquídeas color violeta con su agradable aroma tan propio. Soplé un "diente de león" encontrado en los antiguos jardines de mi infancia. Me comí con gozo la última rebanada de pastel que había. Te grité, miré y besé por última vez en el día. Lloré todo los cristales quebrados dentro de mi. Sin arrepentimiento alguno me fui a la cama para así entrar en el sueño eterno con pasajes sin vuelta.+.+

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